AVE de Rajoy a Mas, pasando por Príncipe Felipe: la comunicación no verbal de un intenso viaje en tren

La inauguración del tramo de AVE entre Barcelona y Figueres ha servido para dejar una imagen impagable de la actitud de tres figuras claves del inmediato futuro político en España: Mariano Rajoy, Artur Mas y el príncipe Felipe. Al margen de lo buena que sea la infraestructura para Cataluña o España, ha sido una oportunidad para que los participantes “se retrataran” y pudieran explotarlo en su beneficio cada uno de ellos.

Así han ejercido el papel que les correspondía o, mejor dicho, el que buscaban asumir (lo que no significa el mejor para sus intereses). La clave está en las imágenes tomadas durante el trayecto. Ese mudo (denominado periodísticamente así porque los protagonistas no hacen declaraciones y suelen hablar de nimiedades mientras toman la pose que quieren que ilustre la pieza en televisión) nos pone a los cuatro personajes en acción.

Reparto de papeles

En primer lugar está Rajoy, el más incómodo. Esta situación se demuestra por su postura inclinada, inestable; su empeño en llenar el silencio con conversación; o el movimiento de manos para desmenuzar su mensaje y hacerlo más comestible para su interlocutor principal, Artur Mas. Busca eliminar toda agresividad y ser el hombre del “sentido común” que invierte en Cataluña sin prejuicios y defiende sus intereses pese a lo que digan las fuerzas catalanistas.

Rajoy, Felipe, Mas y Pastor, AVE

En el otro extremo de la mesa, el president de la Generalitat de Catalunya, Artur Mas, domina la escena con habilidad y un punto de teatralidad. Lleva la voz cantante en la conversación (propone los temas, mientras deja que Rajoy se explique) y se sabe el centro de las miradas y del interés de sus tres interlocutores. Está erguido, con su sonrisa profesional, la barbilla levanta (que transmite vanidad) y un interesante signo de inseguridad: su imitación de la postura del príncipe Felipe.

Me refiero a que reproduce en espejo su postura, pese a que Mas hasta hasta incómodo por tener que apoyar el codo en la repisa de la ventana como necesita hacer el príncipe por su envergadura. Sin embargo, asume una equiparación visual en la escala de poder que le sitúa no como un jefe de gobierno equiparable a Rajoy, sino como un jefe de Estado equiparable a la función que está ejerciendo el heredero de la corona en el acto.

Por el contrario, el príncipe intenta asumir el papel moderador de su padre y no busca destacar. Ejemplo de ello es que no habla durante el mudo y se quedará un escalón por debajo de los dos presidentes a su llegaba a Figueres, ya que no hay que olvidar que su estatura le permitiría imponerse visualmente frente a Rajoy y, especialmente, frente Artur Mas, un hombre menos alto pero no precisamente bajito.

Por último, Ana Pastor desaparece de la imagen y no se siente en absoluto incómoda por ser ninguneada. En las partidas de alto riesgo no siempre quiere participar todo el mundo.

M.Rajoy, A.Mas, el Príncipe y C.Puigdemont, en la inauguración AVE

La ámplia victoria de Mas, el ‘hombre de Estado’

En conclusión, Mas gana ampliamente la partida de la imagen. Mientras Rajoy consume esfuerzos en intentar justificar sus “culpas”, demostrando preocupación por Cataluña y defendiendo las inversiones realizadas; Mas prefiere tener una actitud de jefe de Estado que sabe mantener las formas frente al enemigo y recoger “lo que se le debe”. Mas ya es visualmente el presidente de un Estado independiente.

En las otras esquinas del cuadrilátero, el príncipe hace lo que puede para no empeorar las cosas o generar tensiones innecesarias, mientras Ana Pastor está como si no estuviera. La actitud no difiere de la que mantuvieron antes de emprender el viaje, cuando cada uno esperó al príncipe Felipe mirando a un lado y evitando la comunicación física hasta rozar el estilo de Mr Been.

Por cierto, aunque no se entienda bien, la conversación que mantienen en el vagón trata sobre la presión de los periodistas y Mas, un tanto borde, le apunta a Rajoy que en las declaraciones a micrófono imprevisto al gallego le pillan “siempre”. Definitivamente, Mas no buscaba ese día hacer amigos, al menos ante las cámaras.

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Acerca de AlvaroMohorte

Asesor de Comunicación con amplia experiencia en comunicación corporativa e institucional. Entre sus trabajos destaca la formación de portavoces empresariales, políticos y de entidades financieras relevantes en el ámbito de la Comunitat Valenciana.
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