Las siete diferencias entre comunicar y mentir: #0responsables #Olvidados

La emisión el pasado domingo del reportaje Olvidados realizado por el equipo de Jordi Evolé en el programa Salvados de La Sexta reproducía un detalle de la gestión del accidente de Metro Valencia, un siniestro que costó la vida a 43 personas y dejó heridas a otras 47 en 2006 y que, a diferencia de otras tragedias, ya ha sido olvidada.

Según desveló en su día la prensa valenciana, un despacho de comunicación entrenó a los directivos de la empresa gestora que debían prestar declaración ante la comisión de investigación que se celebró en las Corts Valencianes para dilucidar responsabilidades.

Aunque sólo se conoce la explicación dada en televisión por un trabajador despedido, lo cierto es que viene bien diferenciar lo que es el aprendizaje de determinadas habilidades comunicativas y otras prácticas que, siendo legales en países como Estados Unidos, pueden generar dudas morales.

1- La comunicación es aprender a explicarse. En ocasiones, se sabe lo que se quiere decir pero no resulta fácil ordenarlo y exponerlo con claridad para que todo el mundo pueda entenderlo. Los argumentarios, estructurados en preguntas y respuestas, sirven para este fin.

2- Poder transmitir la verdad. Aunque las palabras se las lleva el viento, también es cierto que la mentira tiene las patas muy cortas. Aunque decir la verdad pueda ser doloroso, faltar a ella es mortal tanto en política como en cualquier otro aspecto de  la vida.

3- Enfrentarse a la demagogia. Las palabras huecas acaban por hacer oídos sordos, generando sociedades cada vez peores en las que acaba por imponerse la ley del más fuerte, que termina cayendo con el mismo estrépito con el que alcanzó el poder.

4- Aprender a controlar la tensión. Los nervios pueden gastarnos malas pasadas y siempre es una lástima que un buen razonamiento o una buena historia se pierdan a causa de factores que nada tienen que ver con su valor.

5- Saber concentrar el interés. Aspectos como el énfasis en determinadas palabras, la elección de los términos, el vestuario u otros detalles que parecen superficiales pueden servir para mantener la atención de los espectadores.

6- Facilitar el debate de ideas. Nadie tiene la razón absoluta y, lejos de intentar inculcar un planteamiento, la confrontación de perspectivas de forma clara puede permitir encontrar un mínimo común denominador por el que salir adelante todos juntos.

7- Ofrecer de cada uno, lo mejor de nosotros mismos. Vivimos en comunidad y no hay un arma tan eficaz como la comunicación para mostrar lo que sentimos con todos sus matices. Hablando se entiende la gente.

Al final, todo parecen obviedades, pero viene bien recordarlo cuando las acusaciones sobre determinadas prácticas ponen en cuestión unas técnicas que, bien utilizadas, pueden ser buenas para todos.

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Acerca de AlvaroMohorte

Asesor de Comunicación con amplia experiencia en comunicación corporativa e institucional. Entre sus trabajos destaca la formación de portavoces empresariales, políticos y de entidades financieras relevantes en el ámbito de la Comunitat Valenciana.
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