El peligro de poner la mano en el fuego por nadie: de Felipe González a Mariano Rajoy

Captura de pantalla 2013-06-28 a la(s) 00.56.38Cuando un estrecho colaborador va camino de la cárcel, un presidente del Gobierno o un líder de cualquier tipo tiene dos alternativas: comprometer su futuro al de ellos o soltar lastre y poner tierra de por medio.

Aunque la inercia lleva a retirar la mano del fuego en cuanto se siente el calor, el abandono de quien un día fue un apoyo puede resultar tan peligroso como intentar evitar las salpicaduras del empastre.

Tanto Mariano Rajoy con el caso Bárcenas (hoy en prisión) como, en su día, Felipe González por el caso Gal (por el que fueron a la cárcel el ministro del Interior José Barrionuevo y el secretario de estado de Interior Rafael Vera) optaron por unir su destino a la defensa de los hombres que la Justicia buscaba y cuyas maquinaciones debían haber conocido, si realmente lideraban el partido y el Gobierno; o nunca debían haber apoyado o consentido, si estaban al corriente.

Desde un punto de vista estratégico, el dilema enfrenta la ética con la realpolitik. Se opte por la opción por la que se opte, lo único aconsejable es ser consecuente, aunque desde un punto de vista de responsabilidad histórica sólo queda recomendar desde el primer momento aquello de que “lo que no quieras que se sepa, no lo hagas”.

Nadie ha dicho que sea fácil.

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Acerca de AlvaroMohorte

Asesor de Comunicación con amplia experiencia en comunicación corporativa e institucional. Entre sus trabajos destaca la formación de portavoces empresariales, políticos y de entidades financieras relevantes en el ámbito de la Comunitat Valenciana.
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2 respuestas a El peligro de poner la mano en el fuego por nadie: de Felipe González a Mariano Rajoy

  1. Antonio Leon dijo:

    Buena y necesaria reflexión sobre un clásico asunto que últimamente emerge por todas partes.

    Apoyar a un socio en dificultades honra a quien es (realmente) engañado en la misma medida que lanza indignidad contra el engañador. Otra cosa es el papelón de quienes han mentido repetidamente hasta unas horas antes de no poder mentir más, no ya para proteger al socio sino para protegerse a ellos mismos y un sistema que en poco envidia a un desagüe. Pero así es el estado de derecho y mentir no es ilegal salvo en declaración judicial como testigo.

    Relacionado con este tema, supongo que estarás preparando un artículo acerca del famoso comunicado de las 17 palabras, un comunicado que pasará a la historia sin ninguna duda.

    Saludos,

    • La verdad es que se me acumula la faena, porque responder una pregunta con un “y… tal”, como ha hecho Rajoy esta mañana, es otra perla majórica que no me esperaba. Mi intención no es poner a caldo al PP y este pobre hombre, pero es que todo esto resulta brutal.

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